domingo, 30 de enero de 2011

Por qué vale la pena tener hijos

-Listo,ma, ya aprendí todo lo que tenia que saber del aparato reproductor
-¿Y qué sabés?
-Qué es todo muy asqueroso.



-Hijo, ya que te paraste...¿ te puedo pedir…?
-No...mirá , mamá , me volví a sentar.



- Qué bien que la pasa el gato,durmiendo todo el dia. Me encantaría ser gato.Aunque , en realidad , quisiera ser el gato de un millonario…
- ¿Para qué?
- Para jugar al golf.


- ¡Me muero! ¡Hay una comadreja en el jardín!
- Ay , ma ...¿ nos la podemos quedar?


- Ma: ¿ por qué tirás todas estas plantas? Esto no es ecológico...
- Hijo, estoy reemplazando cactus y malezas por plantas más lindas, con flores...
- Tenés un concepto nazi de la jardinería.


- ¿No me escuchaste que te pedí tres veces que te levantes?
- Te escuché , pero con esa voz tan linda...¡creí que era un sueño!


- Cavá más hondo el pozo, hijo...
- ¿Pero vos querés plantar un rosal o buscar un tesoro?


-Ma…¿ sabías que las mujeres tienen estrógeno y progesterona solo del dia 5 al 13 del ciclo?…..pero ¿ sabes que?¡ los varones tenemos testosterona TODO EL AÑO!



- ¿ Sabés lo que le pasó hoy a tu hermanita?
- Si, ya sé , le vino eso que tienen las mujeres ... empieza con M ...¡ la menopausia!

jueves, 27 de enero de 2011

Madres e hijas


Pequeña comedia humana
Batalla silenciosa entre madre e hija
Jorge Fernández Díaz
LA NACION
Domingo 16 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa

La madre se esforzó durante años para que su hija la adorara por siempre. Naturalmente, no se daba cuenta de aquel deseo íntimo, egoísta e inconfesable. Bajo la coartada de querer lo mejor para su hija, criarla en felicidad, prepararla para la vida, atenderla día y noche, bajo el lema de ser -como todas- la mejor madre del mundo, ella cocinaba a lo largo de décadas la droga infalible: ser adorada, ser todo y mucho más para esa pequeña mujer que tanto se le parecía. A medida que la hija fue creciendo -como todas- comenzó a rebelarse contra su madre y a tratar de diferenciarse para hacer su propio camino. Hubo varias etapas tormentosas. Primero la madre se sintió ignorada por esa hija adolescente que apenas le dirigía la palabra; luego tuvo discusiones violentas por salidas y materias y ropas mínimas y chicos. Más tarde hubo una disputa monumental por la carrera universitaria que había encarado: le costó muchísimo a la madre entender que la hija tenía algunos derechos, como la intimidad y la vocación. Le dolió terriblemente descubrir que su hija ya no la obedecía. Aunque, por supuesto, no se trataba de un problema de autoridad, sino de adoración. Su hija ya no la adoraba, la droga se había terminado. Entonces, sin tener conciencia de lo que hacía, inspirada solamente en las abnegaciones de madre, comenzó a agredirla. Obviamente, tampoco sabía que la estaba agrediendo: para la madre sólo se trataba de correctivos cariñosos, críticas al paso, señalamientos permanentes por el bien de su hija. Como había perdido la facultad de retenerla con el dinero y de colonizarla, la madre utilizaba la guerra de guerrillas. Cada vez que estaba cerca, cada vez que la llamaba por teléfono, aprovechaba para clavarle algún aguijón. Ese terrorismo doméstico volvía loca a la hija, a veces incluso la devastaba, y de hecho la iba alejando cada vez más. La lejanía apenó a la madre, después la enfureció. Los hijos son desagradecidos, empezó a murmurar la deidad caída. La relación de dominio y libertad continuó envuelta en cariño y amor filial, en solidaridades mutuas y conmovedoras, también en momentos de calma y mucho afecto. Como la hija se casó con un muchacho de buena posición económica a la madre -que todo le había costado tanto- le brotó instintivamente la bronca. "¡Qué fácil que les salen las cosas a ustedes! -le recriminó un día-. Cuánto derroche." La primera frase llevaba la etiqueta inadmisible de la envidia. La segunda era una admonición: no sean tan felices porque pueden perderlo todo. Esa admonición no se cumplió. La hija siguió adelante, vivió próspera y dichosa, y tuvo hijos. La madre se encargó de hacerle saber que a esos chicos los malcriaba, que elegía mal sus colegios, y que era demasiado dura o permisiva. Esto se combinaba con opiniones adversas que la madre dejaba caer sobre la casa, la decoración, la alfombra, el peinado de su hija y los hobbies de su yerno.

Cuando la hija cumplió cuarenta y entró en la crisis de la mediana edad, resolvió recurrir al psicoanálisis. Allí descubrió con horrorosa claridad todas estas pujas indecibles con su madre. Vino entonces un período de frialdad que no hacía más que calentar las cosas. Cinco años después, la hija, magnánima y ceñuda frente a una enfermedad de la madre, empezó a amnistiarla. Sobrevinieron largas temporadas de indulto y de decadencia. Hasta que la hija pasó a ser la madre de su madre, y todo fue olvidado y perdonado.

En ese instante justo, la hija de la hija dejó de dirigirle la palabra a su madre, y ésta supo por primera vez que ya nunca más sería adorada y que no valía la pena vivir sin esa droga. La batalla de su hija contra su nieta resultó aún más violenta que la suya propia, y aunque la abuela no metía baza una tarde en que la más chica de las tres se marchó dando un portazo la vieja dama largó una carajada larga y lúgubre. "¿De qué te reís, mamá?", le preguntó su hija hecha una furia. La abuela se puso seria de repente, se limpió las lagrimitas de la risa con un pañuelo y dijo: "De todas nosotras".

miércoles, 19 de enero de 2011

La Argentina Insolente

Estaría bueno comenzar por las pequeñas cosas.
Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63
El Dr. años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

La Argentina Insolente

En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como
todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.
La insolencia hace un culto de cuatro principios:
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que
sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.
Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.
Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.
¿A USTED QUÉ LE PARECE?
¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.
En ese caso, disculpe.
Dr. Mario Rosen
(¿Sería muy insolente si le pido que lo reenvíe?)

El hijo preferido

Cierta vez le preguntaron a una madre cual era su hijo preferido, aquel que ella más amaba.
Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:
"Nada es más voluble que un corazón de madre"
Y, como madre, le respondió:
Mi hijo predilecto, aquél a quién me dedico de cuerpo y alma:
Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
EL que no trabaja, hasta que se emplee.
El que está de novio, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
EL que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle."

Y con un semblante bien diferente a aquella sonrisa, finalizó:

"El que ya me dejó, hasta que lo reencuentre"


LA NUEVA GENERACION DE PADRES DE FAMILIA Somos de las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores. Y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, ahora somos los más dedicados y comprensivos, pero a la vez los más débiles e inseguros que ha da do la historia. Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más "igualados", conflictivos y poderosos que nunca existieron. Parece que en nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro.

Así que, somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres regañados por nuestros hijos.

Los últimos que le tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos.

Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.

Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros que aceptamos que nuestros hijos no nos respetan como debiera ser.

En la medida que el ser sumiso reemplazó al ser autoritario, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal. En efecto, antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto. Y buenos hijos a los niños que eran formales y veneraban a sus padres. Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros hijos se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten.

Y son los hijos quienes ahora esperan el respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias, sus formas de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin. Como quien dice, los roles se invirtieron, y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos, y no a la inversa, como en el pasado.
Esto explica el esfuerzo que hoy hacen tantos papás y mamás por ser los mejores amigos de sus hijos y parecerles "muy cool" a sus hijos.
Se ha dicho que los extremos se tocan, y si el ser autoritario en el pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos. Los hijos necesitan percibir que durante la niñez y la adolescencia estamos a la cabeza de sus vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de guiarlos mientras no saben para dónde van.
Si bien el ser autoritario aplasta, el ser sumiso o débil ahoga.
Sólo una actitud firme y respetuosa les permitirá confiar en nuestra idoneidad para gobernar sus vidas mientras sean menores, porque vamos adelante liderándolos y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad.
Es así como evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo la sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros, ni destino.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Chiche Gelblung opina como papá , revista Para Ti , agoato de 2008

–¿Qué puntaje te pondrías como padre?
–Un 7,50. Tendría que haberles dedicado más tiempo. Con los chicos siempre te equivocás, es prueba y error permanentemente. Vas aprendiendo con cada hijo, y lo más probable es que lo que aprendiste con el mayor no te sirva para el que le sigue, porque tiene una personalidad diferente. Sí sé que no tendría que haber sido tan respetuoso de sus decisiones. Tendría que haber sido un poco más autoritario, un poco más jodidito.

viernes, 15 de octubre de 2010

Los hijos de la noche

Por Rolando Hanglin
Especial para lanacion.com
Martes 5 de octubre de 2010

Pensándolo bien: ¿Qué tiene que hacer un chico de 16 años, a las cinco de la madrugada, en las inmediaciones de la Ruta Panamericana, después de bailar en Pachá? ¿Qué tienen que hacer todos nuestros hijos adolescentes, de 12 a 19 años, en boliches donde se fuma, se bebe alcohol, se estropea el oído, se gritan insensateces y en cualquier momento se muere en la humareda de un incendio, o a manos de los desalmados que abundan a esas horas?
No son horas.
La clase media argentina, tradicional reserva de talentos que ha producido a Domingo F. Sarmiento, a Juan B. Alberdi, a Juan B. Justo, a René Favaloro, a Luis Sandrini, a Ricardo Lorenzetti, a Gerardo Sofovich, debe buscar en sus entrañas y lanzarse a una profunda mutación.
De vuelta al estudio, el trabajo, el ahorro. Como ha sido siempre, antes.
Los adolescentes no tienen ninguna necesidad de bailar. No es uno de los derechos humanos. La prueba está en que, si se le impide dormir a una persona, enloquece y muere. En cambio, se lo deja sin bailar y sigue contento y feliz. No pasa nada.
Si los teenagers quieren reunirse, pueden hacerlo en las casas de familia, como ha sido siempre. Con la música bajita, porque los vecinos descansan. Sin fumar ni beber. Hasta las doce de la noche. Y después, a dormir. ¿Cuál es el problema? Dormir es sano y necesario, porque mañana hay que levantarse a las 8 para jugar al rugby, o al hockey, o al fútbol, o repasar una materia. Como ha sido siempre y como sigue siendo en países serios como Canadá, Japón o Inglaterra.
¿Que la industria de la noche es un negocio lícito y produce ganancias importantes? Perfecto, que los señores de la noche hagan su negocio, como hasta ahora. Pero sólo para adultos. Que llegan en su auto y, si quieren, con su chofer. Por mí pueden emborracharse hasta quedar catatónicos: pero entre cuatro paredes y siendo mayores de 21 años. En la calle y manejando: no.
Nuestros hijos no deberían alquilar una Combi (en realidad, la pagamos nosotros) para llegar al boliche a las 2 de la mañana con la sagrada misión de "cagarse de risa" hasta las 5 y media. Es una locura. Es tentar a la desgracia. No lo permitamos.
La verdad que no confesamos es que nuestros hijos de 15 años salen de noche y beben aunque esté prohibido, porque existen "salones de fiestas" que son discotecas encubiertas, y en nuestro medio es fácil burlar la ley. Sobre todo si los padres no sabemos decir que no, cuando nuestros encantadores mocosos nos rezongan que "todos tienen permiso", "todos van", "todos lo hacen", "soy el único tarado", "soy la única pavota". Entonces, todos los viernes y sábados hay un cumpleaños, una despedida, un fin de curso, un recital, una fiesta del colegio tal o del liceo cual. En resumen, los adolescentes borrachos y circulando por las rutas hasta el amanecer.
Los "viajes de egresados" son un invento maldito. Primero: los chicos no han egresado de ninguna parte. Apenas acaban de terminar malamente un año, y deben rendir materias. No están egresando. No tienen por qué viajar. Y menos a Bariloche u otros sitios, lejos del control de sus padres, con el exclusivo propósito de producir aturdimiento, ebriedades, desórdenes sexuales y destrozos en los hoteles. ¿Cuál es la idea y quién la instaló?
La verdadera fiesta de egresados es, originariamente, un hecho institucional: se trata de un acto en el cual los alumnos que terminan su secundario presentan a sus familias, reciben sus diplomas, se despiden del colegio y, a veces, bailan. Todo supervisado por el rector y los profesores. Punto.
La nocturnidad adolescente es una creación siniestra que lleva la marca argentina en el orillo, porque ninguna sociedad del mundo la permite. Ni los católicos, ni los socialistas, ni los neoliberales, ni los protestantes... ¡No hablemos de los islámicos!
Mediante la nocturnidad, hemos establecido que los jóvenes se van de sus casas, después de descansar un rato, a las dos de la mañana. Llegan como pueden a las proximidades de una discoteca. Por lo general, están borrachos al arribar a la puerta, debido a la simpática "previa". En esas largas filas de espera, hay chicas que venden "petes" o "besos por un peso", para pagar la entrada, otras que exhiben el documento de la hermana mayor para que las dejen pasar, y no faltan los muchachitos que vomitan en la vereda o caen desvanecidos. Frecuentemente, se pegan e insultan. A la salida, en la desbandada del amanecer, ocurren las desgracias.
De la juventud del "amor y paz", sonrisas alucinadas, pies descalzos, un porrito, el sonido de voces y guitarras, el sexo libre (pero sano y sin violencia) hemos pasado en pocos años a esta cabalgata de barras bravas, haciendo "pogo". Sin embargo, son las mismas edades adolescentes, con las mismas caras puras y cuerpos vírgenes. ¿Cómo fue? ¿Cómo hicimos la metamorfosis de "una chica moderna" a "un gato"?
Naturalmente, a la madrugada, los padres yacen desmayados en sus camas. Hoy día se trabaja mucho. No se les puede pedir a papá y mamá que arranquen el auto o pidan un remise a las 6 de la mañana para salir a campear a los hijos e hijas por los inmensos bailables del conurbano. Físicamente, no pueden. Se ha creado así un mundo aparte, un universo de adolescentes completamente separados de sus familias. El mundo del alba es uno, el de la noche es otro. Los chicos viven de noche y duermen de día. Duermen en el colegio, en la playa, en la iglesia y en sus casas. Duermen, duermen, duermen. Cuando despiertan, se sientan frente a la computadora, frotándose los pelos, a leer disparates, o se aferran al celular para enviar mensajes de texto donde todo se escribe sin hache y sin acento.
Cuando nosotros no estemos: ¿De qué van a vivir estos adolescentes, que a los treinta años todavía están meditando sobre "cual es mi verdadera vocación"? ¿Cómo se ganarán el pan, vendiendo drogas?
Hemos hecho un estropicio. Nosotros, los padres de clase media.
Dicen que toda persona tiene derecho a poseer un sueño. Yo, por de pronto, tengo el mío. Una juventud sana, que salga del ruido, la noche, la droga, la ignorancia y lo "divertido". Que se entregue al día, al silencio, al estudio, al deporte, a la cultura, a la familia.
Alguno me dirá que este es el mismo ideal de "Mi hijo el dotor", que escribió Florencio Sánchez en 1930. Sí, es lo mismo. ¿Alguien tiene una idea mejor?
(Dedicado a la memoria de Florentino Sanguinetti, severo profesor y respetado rector de un gran colegio).

martes, 14 de septiembre de 2010

Yo no quiero ser supermamá

Papás blandiblup
Por Mª Ángeles López RomeroHome
Publicado en Julio 23rd, 2010 por 21rs
Oigo un anuncio publicitario de una marca de zumos que habla de las mamás Juver. Unas superwoman que nunca se cansan y siempre aciertan. Pues, señores de Juver, gracias por el intento de halagarnos a las mamás, pero conmigo no cuenten. Yo no quiero ser una supermamá. Prefiero el papel que se asigna a los papás, con derecho a estar cansados, a enfadarse, a olvidarse de darles la medicina y a desertar de las obligaciones en momentos puntuales.

Se nos ha vendido a las mujeres la patraña de que tenemos que ser perfectas en esto de ser mamás, pero no es cierto. Siempre dispuestas a leer un cuento por cansadas que estemos, a dar la crema después del baño, como si nos encantara enbadurnarnos las manos mientras perseguimos niños por los pasillos. Dispuestas y contentas de tener que ceder todas nuestras aficiones y aspiraciones frente a los deseos (o caprichos) de nuestros vástagos. Pacientes hasta el infinito. Irresistibles al agotamiento tras jornadas de trabajo que se prolongan infinitamente en casa. Ordenadores humanos que registran las citas con el médico, los días de matrícula, o que hace falta comprar unos zapatos. Y son muchos los mensajes que se difunden viralmente a través de internet ensalzando a esas madres amorosas que se entregan al cien por cien por sus hijos.

No, yo no soy de ésas. Yo creo que es mejor enseñar a los hijos a ceder y a frustrarse que darles siempre todo. Creo que es mejor que los hijos conozcan las limitaciones de sus madres, tan humanas, y aprendan de ellas. Estoy convencida de que transmite el mismo o más amor una madre realizada que una persona eternamente frustrada para poder complacer a los demás. Y, sobre todo, estoy harta de que con el pretendido empeño de halagar, se fomenten relaciones de deisgualdad en el seno familiar.

No, yo no soy una supermamá y no quiero serlo. Quiero ser una madre de carne y hueso. Y sobre todo, quiero ser una mujer. Que, además de madre, es esposa, periodista, amiga, pensadora (en el sentido más humilde y más universal de la palabra), ciudadana y disfrutadora de la vida.

Y si hay hijos tan egoístas como para no entenderlo y agradecerlo, es que no se merecen a la supermadre que tienen, aunque no responda a los cánones de Juver.

domingo, 29 de agosto de 2010

"¿Por qué cuernos me engañaste?" : Nuevo libro, y nuevo blog


Acabo de inaugurar un nuevo blog con avances de mi nuevo libro " ¿ Por qué cuernos me engañaste?" ( Todo acerca de la infidelidad) de Ana von Rebeur ( Editorial Norma), que ya está en todas las librerías . Visitalo, te vas a divertir mucho.
Su dirección es :
http://porquecuernosmeenganiaste.blogspot.com ( cuidado : no va con ñ sino con ni: enganiaste)
¡ Espero tus comentarios!

martes, 22 de junio de 2010

10 consejos para padres de hijos difíciles

Los adolescentes se emparentan por una cualidad que tienen en común : oponerse a las reglas . ¿Qué puedes hacer cunado te pasa esto?



1. Que sepan que no pueden romper las reglas. Hay una hora límite máxima de llegar a casa y deben cumplirla. Si no la cumplen, habrá consecuencias que no les gustarán . En mi casa , antes los dejabamos sin cenar, y eso ya no les molestaba : compraban comida afuera . Luego, les quitamos el modem . Y si se quedaban sin conexión online, eso sí que les molestaba.

2. Mantente firme en el consejo anterior. Si ven que esto no se cumple siempre, harán de tu vida un infierno.Lo dices , lo haces : eres serio al respecto. Que sepan que eres un lider de palabra.


3. Que hagan sus tareas hogareñas, que ayuden en la limpieza y mantenimiento de la casa : esto les da un situo de pertenencia a la familia y de fuerte identidad, algo en lo cual sentirse valiosos, necesitados y responsables.


4. Que sepan que esperas que traigan buenas notas del colegio, que es la medida del esfuerzo que han hecho.

5. Cero tolerancia a drogas , alcohol o cigarrillos. No es malo revisar sus cosas de tanto en tanto. Si ves algo, no lo tires sin tener una charla con el frente a la evidencia.

6. Hablales de sexo y de anticonceptivos . Ese es el sexo responsable. Y diles que pueden y no hacer al respecto segun TUS reglas.

7. Pon reglas tambien a las novias y novios . Cero tolerancia a instalarse en la casa de tu hijo o hija , y menos al sexo bajo tu propio techo.


8. Conducir un auto es un privilegio, no un derecho. Los privilegios se quietan ante el mal comportamiento.

9. Por supuesto que pueden expresar su opinión sin temor a ser juzgados. Pero tiene que ser respetuosos. Cero tolerancia a la falta de respeto. A ti te deben tratar bien y respetar. Si no lo hacen, deben disculparse, Si no lo hacen , son castigados.

10. Mantente firme , es tu casa , tu eres el padre, ellos son los hijos : que sepan siempre que hay una jerarquia : tu primero, ellos después. Tu mandas, tu eres el rey o reina. Ellos llegaron después en la vida . Sabiendo que las reglas estan claras , confía en ellos : diles " tu sabrás cómo comportarte, sé juciosos,m no hagas locuras" . Si ellos saben que confias en ellos, harán lo mejor por no defraudarte.

No aflojes jamás : enoja a tus hijos


He visto a muchos padres preguntandose qué ha pasado en sus familias . Despiertan un día viendo que de la noche a la mañana su hijo adorable, honesto, sensible y alegre se convirtió en un ser hosco, huraño, con actitudes clandestinas, que oculat y miente,los evita y no quiere estar con ellos: un ser irreconocible.
Estps padres se llenan de culpas, pensando que hicieron mal para que sus hijso se conviertan en esto. Se sineten desconcertados, preocupados y tristes, y sienten que no están preparados poara este shock ...Obviamente , ¿ quién lo está?
Es importante que sepas que no importa quéclasede madre o padre hayas sdio con tu hijo hay algo en nuestra cultura que los impulsa a salir disparados para cualquier dirección , desoyendo las esneñanzas que le diste durante toda su vida .
Los padres ejecutivos y exitosos tienen este mismo problema, al igual que los padres desempleados.
Los religiosos sufren con sus hijos los mismos dilemas que los padres ateos.
Los padres dulces y comprensivos pasan por esta misma etpa, al igual que los duros y rígidos.
¿ Qué hacer cuando sientes que estás viviendo con un desconocido, que te han quitado a tu hijo, que ya no sabes quien es ?
Una sola respuesta te daré : No aflojes .
Eres el padre, no el amigo, ni la victima. Eres el líder de la manada, y ante todo, debes conservar tu puesto de jefa o jefe del hogar .
mantente firme, no intentes "comprar" o sobornar" a ese talibán que vive en tu casa , no inetes ser su " amigo" o " compañerita" .
Eres quien manda , y no debes perder ese sitio .
No aflojes, ni siquiera cuanod el quiera hacer lo contrario de lo que le pides .
Insite en que lo haga ,c omo uan cinta grabada sinfin .
No aflojes, cuando tus esfuerzos porque hagan las cosa bien fallen uno tras otro.
No aflojes, cuando el tiempo en familia desaperece y tu hijo le da la espalda a la relación que tenía contigo .
No aflojes, cuando use tu8 casa solo para domrir y cambiarse de ropa.
No aflojes cuando finja no escuchar lo que le dices .
No aflojes, ni cuando pasa la noche afuera sin permiso.
elationship.
No aflojes, cuando lo castigues por ser grosero y el se enfade.
No dejes de lado tu rol de madre o padre. Eres la ley, las normas, las reglas, y tu misionm es lograra que se cumplan .
En la ausencia de liderazgo, lo que hay es anarquía. Es ausencia de limuites fijos, los chicos se convierten en gelatina.
La relacion que tengas con tus hijos en el futuro depende de cómo manjes hoy estos tiempos terribles que te toca vivir. No aflojes, que tu hijo seoa que en ti hay un sitio firme, donde las cosasa se hacen de un solos modos y no se admiten variantes.
Exigele que se siente a la mesa, aunque ya haya cenado fuera.
Que haga las cosas porque tu lo dices , y porque si no las haces le horadarás el cerebro hasta que las haga, o lo excluirás luego tu de laguna actividada enb familia que el apreciaría .
Los chicos sin reglas firmes se descarrilan y deprimen.
Los chicos con reglas se enojan .
Entre un hijo descarrrilado y uno enojado, es preferible uno enojado.
Entre un hijo deprimido y uno enojado, más vale uno enojado.
En Centroamérica , tener enojo , o estar enfadado, se dice " tener coraje" . me encanta esa manera de definir el enfado de los caribeños: es cierto que estar enojado te da fuerzas para hacer cosas... que no tienes si no te enojas .
Si estás enojado, no estás deprimido. Depresión es el abandono de la causa .
Tu tarea es darle coraje a tus hijos : dales coraje diciéndoles " esto en casa se hace asi, porque yo lo digo". Les estarás dando fuerzas.

¿Por qué los adolescentes odian a sus padres?

¿ Por qué mi hijo de pronto me odia?
Esa es la sensación que tenemos las madres y poadres de chicos de 13 a 24 años ( o algo más): que ese amorcito , esa ternurita que nod llbnaba de alegría, ahora nos responde con gruñidos, desplantes, maltrato y rebeldía sin fin .
No queremos enemistarnos definitivamente con ellos, entonces toleramos desplantes y malos modos ...y acabamos viviendo con el enemigo.
Los adolescentes siempre fueron iguales, y hasta los antiguos romanos comentaban en sus escritos acerca de la "juventud perdida" y la pérdida de valores y moral de los jóvenes . Esto siempre ha sido así, está en su naturaleza y generalmente esto cambia a medida que maduran. Reientemente leí una entrevista de una conocido poeriodista argentino, Eduardo "Edi" Calcagno, cineasta y crítico de cine, hijo de otro reconocido periodista argentino y crítico de cine , Raimundo " Calki" Calcagno. Eduardo dijo que lamneta mucho todos esos años de juventud, viendo a su padre desesperado por que él hiciera lagio aparte de mirar partidos de fútbol y parrandear con sus amigotes, y que creía que su hijo no tenía ambiciones...y s´çolo depués de muchos años, él valoró la preocupación de su padre y siguió sus pasos, con gran éxito . Así que sí hay esperanzas de que se encaminen los chicos rebeldes.
Lo que sucede en la vida es que la gente no anda feliz , protegida y obediente hasta los 18 y de golpe, en la mayoría de edad, se convierten en adultos independinetes y responsables .En la pubertad , a todos les toca un tienmpo en que quisieran que este cambio sea mágico y no lo es . Entonces , van juntando resentimiento por no lograrlo , saber que aun dependen de los padres, tener que renidirles cuentan de adonde van y a que hora regresan , qué ropa deberían usar, qué aspecto debería tener su cuarto, qué deberían comer , etc . Por supuesto detestan ver las pruebas cotidianas de que no se las arreglan solos al 100%, y esa bronca irá dirigida directamente a quienes les prueban que aún necesitan ayuda: los padres .
" Le doy todo lo que necesita y nada le alcanza , ni siquiera se alegra de que le regale algo extra", se quejan los padres . En primer lugar, los padres le dieron todo toda la vida, y es lon atural y ellos, aun a los 18 , no creen que sea algo que haya que agradecer . Después de todo, son los que heredarán a los padres: todo lo que hoy tienen los padres les corresponde por derecho, así lo viven ellos . Los padres recuerdan su vida , cómo era antes de tenerhijos, y conocen la diferencia entre gastar todo en sí mismos, y gastar todo en los hijos . Tus hijos no tienen recuerdo de que algo así haya sucedeido jamás en la historia : todo lo que saben es que merecen TODO, porque siempre ha sido así . No recuerdan una etapa en la que sus necesidades no hayan sido satisfechas al instante . No estñan capacitados para apreciar un celular nuevo, un par de zapatillas caras , ni siquieras que les regales un auto. La tarea de los padres es lograr que niños consentidos y perpetuamente satisfechos, vayan descubriendo el valor del esfuerzo, que tienen que ganarse las cosas, que ya no les vendrán de arriba, como cuando eran niños ... darles cosas para " calmarlos" no evitará que se pongan rebeldes.
Si te mantienes FIRME en esat enseñanza, un día , ya mnaduros, se darán cuneta de lo que les has enseñado, y podrán dejar de odiarte por depender de ti, empezando a apreciar lo que has hecho tratando de que aprendan a bastarse solos . Como dijo Mark Twain said:
“Cuando yo tenia catorce años, mi padre era tan ignorante que yo apenas podía tolerar su presencia cerca mío . Cuando cumplí veintiún años, estaba impresionado de ver todo lo que mi padre había aprendido en sólo siete años .”
Era la epoca de Mark Twain, cuando se maduraba a los 21 . Quizás para que se den cuenta y dejen de odiarnos los chicos de hoy, que viven épocas de adolescencia extendida, tengamos que esperar un poco más.

domingo, 4 de abril de 2010

George Carlin derrumba los conceptos sobre la infancia

http://www.youtube.com/watch?v=3dEHIiNEMqs

lunes, 29 de marzo de 2010

"Una nunca la pega con los hijos "

Querida Ana :
Vengo siguiendo tu blog desde hace rato y celebro que tengamos dónde escribirte para compartir las locuras de nuestros adolescentes . Te queria contar un contar un acto solidario que tuve hacia mi hijo que acabó en desastre. Mi hijo estuvo el ante año pasado en un curso en al escuela que lo maltrataba , donde no hizo ni un solo amigo. Con tanta tensión hacia este maltrato , terminó repitiendo de año, lo que fue positivo porque cambió de grupo y yo lo veía mucho más integrado y se hizo un grupito de amigos. Llegado el verano, me dijo que no tenía ganas de ir de vacaciones a ninguna parte con nosotros, que quería quedarse en la ciudad para seguir viendo a sus amigos. Con mi marido debatimos que a él le habia costado tanto armar su nuevo grupo, que hariamos la " quijotada" de invitar a un par de sus amigos de vacaciones con nosotros. Lo hicimos y todo salio bien. Ni un problema en todo el verano. Ahora hace un mes que nuestro hijo esta otra vez solitario y cabizbajo , y dice no tener con quien salir. Le preguntamos que pasó con los amigos que llevamos de vacaciones y dice que uno lo traicionó. Naturalmente, mi hijo se ofendio terriblemente y ya no le habla . Le pregunté a mi hijo por que no sale con uno de los dos y me dijo " porque ellos dos se hicieron muy amigos en las vacaciones y yo no voy a salir con el otro , si tengo que ver con al traidor" . O sea que en mis animos de hacerle granjearse simpatias, terminé haciendo todo mal ...Una nunca la pega!
besos
Mariela


Claro que no , Mariela : todo lo que hacemos por ayudar a nuestros hijos adolescentes está siempre equivocado.
besos
Ana

" Desde que mi hija está de novia, jamás viene a casa"


" Hola Ana:
Gracias por darme este sitio para preguntarte una cosa : mi hija de 17 esta de novia con un chico buenñísimo de buena familia, pero ya ni pasa por casa : se la pasa en casa de él o de sus tíos o primos, y casi ni pasa ni a dormir. Yo mucho no puedo hacer , porque sé que en todas partes la reciben muy bien la quieren , y también me puede decir que está en casa de él y qué se yo donde está. La extraño horrores y me apena haberla perdido de golpe. Para colmo, le va bien en la escuela, asi que ni siquiera puedo usar el pretexto de que tiene que venir a casa a estudiar. ¿ Qué hago, la dejo hacer o qué ?
Besos
Beatriz "


Beatriz querida :
Es natural que una adolescente quiera huir al fin del mundo con el novio, no aparecer nunca más por su casa y hacer como que nació de un repollo y no tenga padres. Lo que no es natural es que se le permita llevar a cabo su sueño , porque ella se debe a su familia, tiene un lugar en tu familia, y forma parte de tu familia, asi que tiene que cuplir con la parte de seguir siendo hija, y vos le tenés que exigir que pase por casa , como con ustedes y continue con los rituales de ser hija : dormir en casa, desayunar en casa , almorzar con rtodos o cenar con todos para seguir el contacto con hermanos y padres. ¿ Para qué? Solamnete para ESTAR con la familia. Decile que no queda bien ante los ojkjso de la familia de ningun novio ver a una chica instalada en casa de ellos que jam´sas vuelve a su casa . Da la mpresion de que la explusaron de la casa , o de que tiene padres decsuiddaios que se desentendieron de ella. Y es impoortante que ella no de esa imagen que la perjudica. Si una vez que le xplicaste ello, sigue sin venir. Enijate y obligala a a aparecer. Si no lo hace, avisa que vasa a hablar a la familia del novio contando al siastuavioon y que si se einstala te la manden de vuelta. Si aun asi sigue sin aparecer, llma a a stu " suegros" y conatles lo preocupada que te tiene esta situacion. Seguramente ellos - si son maduros y normales- le comentarán esto a los chicos, y tu hija aparecerá mas seguido, aunque sea para que no vuelvas a llamnar reclamando su presencia en casa. Es tu derecho seguir "teniendo hija", por mas de novia que se haya puesto con este chico. No temas que se enoje: que ni te importe si se enoja. Le hará bien recuperar su sitio en casa y dejar de hacerse la " mujer casada" en eterna luna de miel.
Besos
Ana

" Mi hijo es indiscreto y burlón en Facebook"

Hola Ana :
Me encanta la idea de que podamos compartir nuestras penurias maternales , y hete aqui la mia. Mi hijo se pasa todo el dia sentado en la compu metido en Facebook. Como quiere ser popular , se inventa tests y etiqueta a sus amigos en fotos, cuadritos y esa cosa horrible donde hay personajes de dibujitos animados y donde se le pone el nombre de un amigo a cada personaje, que es etiquetar más aun...El tema es que por hacerse el gracioso se pone n a etiquetar gente que no desea que la etiqueten , o a inventarse ingeniosos tests de " ¿ Quien es el mas estupido de la clase?". Ya le dije que eso no se puede hacer sin arriesgarse a pelearse con varios y dice que yo no entiendo sus códigos, que entre ellos nadie se ofende...Pero el no mide nada, ni conoce los limites de la discreción y el respeto. ¿ Que hago con este tema, donde veo que en cualquier momento se mete en problemas por andar riendose en Facebook de los demás?
Besos
Irene


Querida Irene :
No vas a poder pasarte la vida evitando que tu hijo meta la pata , asi que relajate y no lo controles tanto. Es cierto lo que dice tu hijo que las madres no conocemos estos códigos de facebook , y creo que en verdad ya no hay reglas de discreción e intimidad entre los conocidos como las que conocíamos nosotras. Aparecen situaciones intimas, el interior de las casas, fotos privadas a la vista del universo, que una jamas publicaría.
Dejá que sus amigos lo caguen a trompadas cuando se extralimitó con su confianza y le indiquen ellos en que momento tu hijo se pasó de rosca y superó el límite tolerable de burla....En casa , detrás de una panatalla, todos somos muy machos. ¡Hay que ver cómo sostiene lo que dijo en la compu, cuando los encuentre cara a cara ! Andá preparando uan bolsa de hielo a mano ...
Besos
Ana

Historia de los siete celulares

" Querida Ana :
Cuando leo los posts de tu blog no se si reir o llorar . Por un lado me mato de risa , consolada al ver que las madres de adolescentes pasamos todas por lo mismos, y por el otro veo que si todos los pibes son asi, tengo pocas y nulas esperanzas de que los mios CREZCAN de una vez.¡Qué desesperación!
Te cuento lo que me pasa con mi hijo : no solo quiere el tener un telefono celular para comunicarse con sus amigos, sino que yo tambien necesito que lo tenga para comunicarme con el . Pero no logra tener un telefono propio por 30 dias seguidos .
Primer celular: se lo olvido en casa de un maigo, que le dijo que en su casa no lo dejo jamás.
Segundo celular : se lo robaron el el colectivo .
Tercer celular : revoleándolo por el aire como quien hace malabares, se le cayó al piso y se le rompió la pantalla.
Cuarto celular : se lo vendio a un amigo por treinta pesos, porque necesitaba la plata para no se qué y no se animaba a pedirme dinero porque esa semana se habia mandando otra cagada que ya ( por suerte) ni recuerdo.
Quinto celular : se lo quite porque una vez que estaba sin bateria , le npudo el chip al Blackberry de un amigo, y la empresa telefoncia lo tomo como que el se abonaba a Internet y me llego una cuenta colosalmente cara , que no tuve mas remedio que pagar. Luego no supe yo donde lo escondí !
Sexto celular :le compro uno mejor, para compensar que lo perdi yo, y lo piuede al prestarselo en un recital de rfock a una amiguita que luego se lo paso a otra que no sabe a quien se lo dio .
Septimo celular: Fin de semana en casa , invita a un amigo y se ponene a jugar a la pelota en el jardin . Con tal de atajarla, mi hijo se cayó a la pileta de natacion con el celular en el bolsillo DESCARGADO DESDE HACIA TRES DIAS ( porque perdio el cargador y no me lo dijo)... con lo cual quedó inutilizado . ¿ Hay algo más tonto que jugar al futbol y practicar natacion con un celular descargado en el bolsillo? ¿ Para que anda con el celular encima dentro de casa? No lo sabré jamás...

Yo le dije que no le repongo más nada . Pero me desespera no poder ubicarlo en el celular ...¿ que hago?
Saludos,
Olga



Olga : Está claro que a tu hijo le interesa mucho menos tener un celular que lo que a vos te interesa que el lo tenga . Yo creo que la septima es la vencida : el no cuida nada , porque la que se encarga de reponer celulares sos vos, y para el no tiene costo alguno. Yo le diria que el proximo lo tiene que comprar el con sus ahorros, ¡y ya vas a ver ahi como lo valora! Si esto te angustia demasiado, comprale el octavo, el noveno y el decimo celular, pero me parece que vos y tu mama vivieron muy bien cuando eras niña sin necesitar celulares : no son imprescindibles. Y si reponer celulares te trae tantos disgustos ...¿ no es mejor que tu hijo ni lo tenga, y listo? Los chicos no valoran nada que los padres repongan fácilmente. Es una pena, pero es asi. A los mios, con la quinta bicicleta perdida o robada por descuido ( ¡les da pereza ponerle la cadena!) , los dejé sin bici, y sobreviven muy bien sin ella .
besos
Ana

Carta de una madre decepcionada

“ Querida Ana :
Soy una entusiasta fan tuya, tengo todos tus libros y no veo la hora de que sigas publicando. Pero mi blog favorito es este porque no sabes cómo me consuela respecto a los pormenores de lo que tenemos que sufrir las madres con nuestros hijos adolescentes. Sólo para agregar una anécdota a tus historias, quería contarte de lo que hace mi hijo de 16 años, que es, simplemente, no estudiar nunca nada. Como está con un problema intestinal que no logramos erradicar, saqué turno con un gastroenterólogo reconocido que solo te da turno para dentro de seis meses, de tantas consultas que tiene. Esperé ansiosa como sólo una madre lo hace, que llegara el día de la consulta para que me den el tratamiento correcto por fin. Un día antes de la fecha, mi querubín me dice “mamá, vas a tener que pedir otro turno y cancelar el de mañana, porque pasado mañana tengo un examen terrible y necesito todo el día para estudiar” . Le dije “estudiá hoy , que no podemos perder este turno!” . Y me dijo “No, mamá , hoy tengo Educación Física y llego reventado, necesito tener el día de mañana libre para estudiar tranquilo”. Como el hecho de que el vago mayor que es mi hijo me pidiera un día libre para estudiar me emocionó hasta las lágrimas, con el dolor del alma cancelé el turno ( que me lo pasaron para uno cinco meses después!).
Al día siguiente veo que mi hijo almuerza y se tira a mirara la tele. Le digo “ ¿ Hoy no era el dia reservado para estudiar para el examen?” y me dice “ Ah, cierto”, distraídamente. Apaga la tele y se va a su cuarto. Paso a espiarlo y lo veo entre libros y cuadernos, muy concentrado. Se me derritió el corazón , conmovida de verlo estudiar por fin, y cerré la puerta para dejarlo tranquilo. Hice un par de llamado telefónicos y a los quince minutos vuelvo al living y lo veo mirando la tele otra vez -. Te juro que no habían pasado más de veinte minutos. Le pregunto qué hace ahí si estaba estudiando y me dice “ Ya terminé de estudiar”. “ ¿ Cómo , tan rápido? ¿ ya sabés todo para el examen de mañana?”. “ Si era una pavada “ , me dice . “ ¿ Y para esto cancelé el tuirno con el médico? ¡ Hubieras podido estudiar en el viaje, o en la sala de espera del consultorio!” . “ No” , me dice mi hijo “ en las salas de espera no me concentro”.
La emoción m duró muy poco, como ves. Fue reemplazada por una decepción gigante: ahora lo quiero matar. Tu blog me ayuda a salir adelante pensando que mi hijo no es disfuncional: simplemente es adolescente.
Gracias por tu blog!,
Alicia.”

miércoles, 24 de marzo de 2010

Los ídische hijos

.
Pertenecientes como somos a una generación sandwich, repudiadora de la
severidad, respetuosa de la libertad y proclive, a pesar nuestro, a la
sobreprotección, ha llegado el momento de aunar esfuerzos para
colaborar en la difusión de la creación de un nuevo concepto, el de
"ídische hijo": fue acuñado por la narradora Cristina Villanueva y su
definición, se aclara, no requiere raíces judaicas.
El paradigma central de los ídische hijos es: todo aquello en lo que
les vaya bien, es porque se lo ganaron por cuenta propia; todo aquello
con lo que no funcionan es porque han sido víctimas de una acción
indebida de los padres. Lo cual establece -y por esto son ídische
hijos- un circuito de culpa.
Hemos compilado testimonios que se pueden ordenar en varias situaciones:
1. Haberles dado a los ídische hijos poco dinero justifica que sean
insaciables. Lo mismo sucede si se les dio mucho dinero, o bastante.
2. Si se les pregunta por sus cosas, se sienten "controlados".
Si no se les pregunta, se sentirán no tenidos en cuenta.
3. Si la madre (el problema fundamental es con las madres) fue
profesional, se la acusa por su dedicación al trabajo y se le reprocha
como falta de amor no haber atendido tareas hogareñas; si la madre fue
ama de casa, se le endilga estar frustrada por no haber sido
independiente, ya que todo lo que hizo fue, antes que nada, para darse
gusto a sí misma.
4. Si los padres formaron una pareja estable y duradera, se les
reprocha que constituyeran un modelo demasiado ideal impidiendo así la
propia realización; si se hubieran divorciado, se les reprocha no
haber permitido una buena identificación; ni qué hablar de los padres
solteros.
5. Si no emigraron durante el Proceso o durante la híper, son acusados
de cobardes y de no haber estimulado la búsqueda de nuevos horizontes;
si lo hubieran hecho, son culpables de haber obligado a los hijos a
cortar lazos de origen.
Lo importante para el ídische hijo es sostener, de diversas maneras,
el circuito de culpabilización. Una mujer que tenía un nieto de siete
años era culpabilizada por la hija y el yerno porque ellos "no tienen
guita" y ella no les cuidaba el nene los sábados a la noche, a
diferencia de los abuelos paternos, más tradicionales, que sí lo
hacían. Cuando ella les ofreció abonarles los honorarios de una
baby-sitter, intercambiaron miradas cómplices y se limitaron a
contestar: "No es lo mismo...".
De eso se trata: nunca es lo mismo. Se haga lo que se haga, todo está
mal. La cuestión tema pasa por la demanda y la saciedad: no dar es
indiferencia, dar poco es insuficiente y dar mucho estimula a pedir
más: como si se tratara de engullir bombones; una forma de
anorexia-bulimia en el nivel interpersonal.
Una variante del ídische hijo es provocar, no exactamente culpa, sino
inquietud. Refiere otra abuela: "Mis hijas me dicen que su nene está
mal y que vuela de fiebre, y después resulta que no tiene más de 37
grados; y así con todo".
No hay que caer en el error conceptual de suponer que el ídische hijo
haya sido parido por una ídische mame. Se trata de otra Categoría
Relacional. Tomemos un célebre ejemplo, el del atribulado hijo a quien
su "ídische mame" le regaló dos corbatas y, cuando lo ve con una de
ellas, le pregunta si entonces la otra no le gustó. Nuestro "ídische
hijo" jamás se encontraría ante un problema semejante, no sólo porque
no usa corbata sino porque jamás usaría las remeras que le hayamos
regalado: porque no le gustan, porque preferiría comprárselas él mismo
y que le diéramos la plata aunque, si se la diéramos, tampoco tendría
remera que ponerse porque decidió comprarse alguna otra cosa pero...
Invitamos a quienes acuerden con estas ideas a apoyarnos con sus
propias experiencias, que tal vez podrían encadenarse mediante
circuitos de e-mail eromano@ fibertel.com.ar que incorporaran perfiles
o situaciones típicas, de modo anónimo o con autoría identificable.
Cierto que con esto último corremos el riesgo de que se ofendan,
aunque lo más probable, ocupados como están en sus propias cosas, es
que ni se enteren.

Esther Romano

Analista titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

" Mi mamá me mata"


los hijos, los perros y los gatos...en fin , todo el mundo , se pasa la vida observándote para ver cuando puedes aporvecharse de ti y cuando no . he visto espantada hogares donde los hijos insultan a los padres o se comen el plato de comida reservado para papá. Con tal de no gruitar los padres dejan hacer esto ...
En la vida y con los hijos, hay que abrir el paraguas antes de que llueva : más vale parecer loco, histerico e inflexible , de los que enloquecen por una minucia, antes de que crean que te pueden pisotear a gusto sin que te quejes.
Arma escándalos cuando dejan una taza sin lavar .
Ten un ataque de ira ante el que tomó la ultima leche y no fue a comprar más.
Pon el grito en el cielo cuando llega diez minutos despues del horario acordado.
Dale un sermón de media hora por el gasto abusivo en teléfono del mes .
Exagera, excagera, exagera ...si es necesario, finge estar furiosa aunque no lo estés.
Tener una madre histerica es lo mejor que le puede pasar a un adolescente.
Lo mejor que le puede decir de ti a un amigo debe ser : " me voy corriendo a casa , o mi mamá me mata "
Si has logrado esto, eres una excelente madre.

martes, 23 de marzo de 2010

Cómo lograr que te escuchen

Los chicos son expertos en sacarte de las casillas, les encanta hacer eso porque se sienten poderosos!!!! " Logre enojar a mi papá, iupiii!" ¿ Nunca lo hiciste de chico? Yo recuerdo que en cuarto año teniamos a un profe de quimica aburridismo, le haciamos las mil y una y nunca se enojaba y eso era desesperante!!!! No aprendimos nada y la clase era un caos. Se requiere cierta complicidad con los chicos para que ellos quieran escucharte . Esto se puede lograr hablando con ellos media hora de que musica escuchan ... que les gusta hacer... la idea es que presten atencion , escuchen y bajen la guardia , que se rian un rato pàra "abrirse " y estar receptivos ... inventá un poco , los periodistas inventa para que la gente lea los diarios, si no , nadie lo compraría.



Los profes que mas aman mis hijos estan todos locos :el de Biologia les habla de sexo y de como usar un forro...¡ y no sale en Cronica TV! ..., ¡ el otro de Biologia, les habla de las drogas : sus pros ( sic , lo que piensa el adicto)y sus contras , sin sermonear y de los efectos del alcohol, con anecdotas graciosas ... La profe de italiano entra contandole anecdotas que yo creo que se inventa ( mi hija me dice que no, que ella le cree) : que ella tenia un Fiat 600 pintado de colores por unos hippies amigos, que lo dejo sin freno de mano y se fue rodando y se cayo al rio, y ahora quiere que los alumnos la ayuden a pescarlo algun fin de semana, tratando de ver dónde esta y llamando a los bomberos cuando lo ubiquen .... y tambien les contó que tenia un novio lanzallamas con aliento a kerosén , que ella no se animaba a besarlo por eso, y el la dejo pensando que ella no lo queria ...y por eso nunca se casó ...y si ve un circo va atras pensando que el esta ahi ... ¿ no es fantastico? Asi tambien los revienta y aplaza si no saben la leccion , pero mi hija, que la admira y respeta por lo loca que es , se vino con un 9 en italiano!
La idea es cortarles su mambo, para ponerlos de espectadores tuyos: Hacé malabares , origami, contales trabalenguas , llevate un silbato de policia y explicá todo con chiflidos y lenguaje de señas , como un mimo ...hacete el payaso ...GANALES A ELLOS en locura ....
Ai es como el capitán Trapp maneja a sus hijos en " La Novicia Rebelde" . Hacen como que horror, que padre bruto...pero a él le funcionó para manejar una familia de nueve hijos sin esposa .

Estoy leyendo muchos libros sobre el tema porque mis hijos son un desafio diario ... cada mañana me despierto preguntando " ¿ y hoy con que me van a venir?" . Ayer mi hijo menor le mangueo plata para una funcion teatral de la escuela al padre, después a mi , para pagar la funcion ....a la que NO FUE . Salia $ 20 pesos y el calculó hacerse $ 40 de un saque ...¿ no es para matarlo?
Me sente con el a hablar de cine ( tema que le encanta) ...y de a poquito le saque el tema del teatro ( que no le gusta ) , y confeso haber peidod para un teatro al que no fue ...para ir al cine. Me va a llevar 30 años mas explicarle que las cosas se hablan de frente , pero claro : ellos no quieren arriesgar que se les diga que no .
Ojalá mis nietos salgan a ellos: es la única venganza posible.